El acceso a internet ha dejado de ser concebido exclusivamente como un tema de conectividad y despliegue de infraestructura, para transformarse en un escenario donde los derechos fundamentales requieren garantías concretas. En respuesta a esta evolución, la reciente expedición del Decreto 769 de 2026, que reglamenta la Ley 2489 de 2025, marca un hito en el ordenamiento jurídico colombiano al establecer un marco de protección integral para niños, niñas y adolescentes en el ecosistema digital.
Este nuevo instrumento normativo cierra un vacío regulatorio crítico, estableciendo directrices claras sobre cómo el Estado, el sector privado y la sociedad civil deben articularse frente a los riesgos de la era hiperconectada.
A continuación, desglosamos los ejes estructurales de esta normativa y su impacto en el derecho digital colombiano.
1. El Paradigma de la Corresponsabilidad Digital
El pilar fundamental del decreto es el reconocimiento de que la protección en línea no puede recaer exclusivamente en el Estado ni delegarse por completo a los tutores legales. La norma instaura un Principio de Corresponsabilidad que distribuye las cargas de protección entre cuatro actores clave:
- El Estado: Como ente rector, encargado de diseñar políticas públicas, fiscalizar el cumplimiento de la norma y proveer educación digital.
- La Familia: A quienes se les exige una supervisión activa e idónea de las actividades virtuales de los menores.
- Las Instituciones Educativas: Responsables de integrar la alfabetización digital y la prevención de riesgos en sus currículos.
- Los Proveedores de Servicios y Plataformas (TIC): Quienes asumen la obligación de integrar la seguridad desde el diseño de sus productos.
2. Obligaciones Técnicas para el Sector Privado
El decreto trasciende las declaraciones de intenciones para imponer mandatos técnicos a los actores del mercado digital. Las plataformas y proveedores de servicios de internet deberán implementar barreras y controles tangibles.
Entre las exigencias destacan el diseño ético de software (evitando algoritmos que promuevan la ciberdependencia en menores) y la disponibilidad obligatoria de herramientas de filtrado de contenido. Esto obliga a las empresas tecnológicas a adaptar sus arquitecturas de servicio para garantizar que los menores no queden expuestos, por diseño o por omisión, a ecosistemas digitales hostiles.
3. Empoderamiento Parental y Reducción de la Brecha Digital
Uno de los enfoques más pragmáticos de la norma es su intención de combatir el analfabetismo tecnológico de los adultos. El decreto reconoce que muchos padres carecen de las habilidades para proteger a sus hijos frente a riesgos complejos.
Para solventar esto, se ordena al Estado facilitar:
- Guías informativas y pedagógicas de fácil acceso y comprensión.
- Herramientas de control parental estandarizadas.
- Capacitación para que la supervisión sea proporcionada, respetando el desarrollo progresivo del menor sin incurrir en violaciones injustificadas a su intimidad.
El Ecosistema Normativo Complementario
El Decreto 769 de 2026 no es un esfuerzo aislado; se inserta en una arquitectura jurídica reciente y robusta que Colombia está construyendo para enfrentar los retos del siglo XXI:
| Herramienta Jurídica | Aporte a la Protección Digital |
| Ley 2564 de 2026 (Salud Mental Digital) | Crea medidas de prevención y atención frente a la violencia digital (ciberacoso) y mitiga sus efectos directos en la psique de los menores. |
| Sentencia T-190 de 2024 (Corte Constitucional) | Clasifica tipológicamente los riesgos del menor en internet: de contenido (material violento), de contacto (grooming), de conducta (adicción) y éticos (impacto de la IA). |
| Régimen de Habeas Data Reforzado | Prohíbe de forma estricta el tratamiento comercial abusivo o perfilamiento de menores para publicidad dirigida, blindando su identidad e intimidad. |
La integración de este decreto con la jurisprudencia constitucional y la ley de salud mental digital crea un estándar de cumplimiento normativo (compliance) sumamente estricto para cualquier empresa tecnológica que opere en Colombia.
La promulgación de esta reglamentación envía un mensaje claro: la innovación tecnológica en Colombia debe avanzar, pero el diseño de las plataformas ya no puede obviar el interés superior del menor. Las reglas del juego en el ciberespacio han cambiado hacia un modelo preventivo y protector.