El Deportivo Tachira y la transmisión del Fútbol.

La radiofonía y el fútbol profesional son dos actividades inseparables. El fútbol ha alcanzado y mantiene las desorbitadas cotas de popularidad que tiene gracias a la atención que constantemente le prestan las emisoras de radio. También la prensa y la televisión, claro, pero la radio de manera especial.

Vivimos en un mundo globalizado y dinámico caracterizado por cambios profundos en diferentes esferas, esto significa que cualquier organización debe adaptarse y desarrollar su capacidad de transformación. El mundo del deporte, que además cuenta con indiscutible capacidad de influencia, ni es, ni debería ser ajeno a estas necesidades.

Es innegable que el fútbol no es el que era, ni los aficionados tampoco, sencillamente porque los hábitos han cambiado fruto de la necesidad de adaptación a la que antes nos referíamos. De hecho, hoy día no se entendería por ejemplo un club de fútbol que no capitalizara la fuerza de llegada que tiene la radio.

En esta vorágine de cambios no debemos olvidar que el aficionado es el protagonista del deporte rey y toda gestión que se lleve a cabo de un club debe poner el foco de atención en las inquietudes de su afición, en sus intereses y preocupaciones, ello sin olvidar los orígenes de la entidad y su propia historia. La pasión de los aficionados por su club es una variable permanente en el tiempo, pero no así sus gustos e inquietudes que se adaptan a las tendencias y a las nuevas concepciones sociales.

Por tanto, es importante para una organización como un club de fútbol escuchar y analizar lo que está pidiendo la sociedad en cada momento. No es una cuestión baladí para los clubes la necesidad de alinearse con las demandas sociales o de sus grupos de interés esto es, de la administración pública, la empresa privada, los proveedores, los ciudadanos no aficionados, etc. En la medida que el club vaya alineado con los intereses de la sociedad, éste formará parte activa de ella, es decir hablará el mismo idioma.

Hecho ese ejercicio de visión llega la misión, esto es, poner en marcha la estrategia adecuada para responder a estas necesidades. En la gestión de un club de fútbol del presente y del futuro debería tener un peso muy importante la sostenibilidad y la responsabilidad social como modelos de gestión. Esta gestión comprende tres dimensiones, la económica, social y ambiental. Son dimensiones que se acomodan plenamente en los intereses actuales de la sociedad y que conllevan a su vez un compromiso, una nueva forma de gestionar y contribuir a un desarrollo más responsable, sostenible, equilibrado y humano.

Un club sostenible y responsable socialmente donde exista este modelo de gestión en el que prime la transparencia, la ética, el buen gobierno y las buenas prácticas será indudablemente un club más atractivo para sus aficionados, para la empresa privada y para la administración pública.

Recientemente Larry Fink, CEO de BlackRock, la mayor gestora de fondos mundial afirmaba que “las empresas que no tienen un propósito social último no pueden desarrollar de manera plena su potencial” reclamando un nuevo modelo de gobierno corporativo en el que los consejeros se comprometan a gestionar sus negocios dando protagonismo a los aspectos de responsabilidad social, llegando a indicar que de no ser así votarán “en contra del equipo directivo cuando no progresen en la divulgación de información sobre sostenibilidad«.

En la actualidad resulta incuestionable que los clubes que adopten estos modelos de gestión son y serán más competitivos en la medida que lograrán atraer mayores recursos económicos – por ejemplo, acuerdos de patrocinio – que a su vez podrán destinar a fichar el mejor talento, dentro y fuera del terreno de juego. En definitiva, la competitividad de un club de fútbol en el presente y en el futuro pasa por ser más sostenibles y responsables socialmente.

Gracias a los diversos medios de comunicación se ha logrado consolidar al fútbol, más allá que un simple deporte, ahora es todo un acontecimiento que logra unir a miles de personas en todo el mundo para “celebrar” las victorias de su equipo del alma.

Las emisoras de radio, en las voces de los Davila, los Ramírez, los Rodriguez o los Ortiz por nombrar solo algunos han sido las encargadas de llevarnos hasta la comodidad de nuestros hogares y centros de reunión, acontecimientos futbolísticos que a su vez son utilizados para promocionar productos y servicios dentro del seno familiar.

El tema del fútbol va mas allá de un solo juego puesto que en él están relacionados distintos temas, como ya lo vimos, el principal factor aquí es el medio en el que se da a conocer, ligado a las nuevas tecnologías, pero siempre con la radio como invitada de honor. Sin embargo en nuestra realidad país hay personas que aún no cuentan con un dispositivo por el cual puedan ver esta transmisión, de allí el valor innegable del medio de comunicación social mas libre del mundo, la radio. El fútbol es un gran negocio, sin embargo no se puede dejar de lado su origen o será que cuando el equipo inició lo hizo acompañado de medios masivos, no para nada, lo hizo acompañado de varios locutores que con su propio esfuerzo y sacrificio  viajaban por todo el país apoyando un sueño, el equipo de sus amores, el Deportivo Táchira.

Puede entenderse que haya que pagar por retransmitir los partidos por televisión. Es un espectáculo con actores a los que hay que remunerar y organizaciones que hay que mantener. Pero querer equiparar eso  a las retransmisiones radiofónicas se vuelve un disparate que hay que discutir, no a la fuerza sino con el uso de la razón y la ley. La radio, el medio de comunicación gratuito que más penetra en nuestras vidas, es la que mantiene vivo durante la semana, el mes y la temporada el interés por los equipos y las competiciones con las noticias.

Y lo mismo hace transmitiendo los partidos en directo. Ha habido y hay generaciones de profesionales que con una capacidad de comunicación excepcional consiguen que los aficionados sigan con pasión el desarrollo de las competiciones. Es decir, partiendo de que los clubs ya son negocios especulativos y no tan claros como se quisiera, la radio les promociona gratuitamente; es la que más contribuye a que la gente acuda a los estadios y, tampoco hay que olvidarlo, muchos con un transistor en la oreja.

Sería necesario analizar en otro momento que las instalaciones del Estadio de Pueblo Nuevo y el espectro radioeléctrico son del Estado Venezolano, hasta donde se pude imponer limites a la libertad de informar.

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